La historia de ICTUS parte con una disidencia, la de un grupo de estudiantes de tercer año del Teatro Ensayo de la Universidad Católica (TEUC) que en 1955 decide abandonar dicho plantel en procura de una experiencia teatral distinta. La necesidad de dotar contenido a lo que hasta ese momento era solo una insatisfacción compartida los conduce a una indagación genealógica cuyo resultado es el estreno de La tertulia de los dos hermanos y Las suplicantes, las dos primeras obras del grupo, ambas en 1956. Aunque las dificultades de tomar distancia del modelo de teatro universitario provocan algunas deserciones, el grueso de sus integrantes logra aglutinarse gracias a un sostenido trabajo de experimentación que imprime un primer rasgo de identidad al grupo. La segunda mitad de esa década estará centrada en los intentos por asentar un trabajo teatral distintivo, elaborando respuestas prácticas a las limitaciones técnicas y la precariedad material, en un marco de ausencia de referentes teóricos definidos. Esta mezcla de intuición, plasticidad y apertura marca los primeros años de ICTUS como “grupo experimental”.

La década de 1960 es el punto inflexión que posibilita el tránsito hacia la institucionalizacion. La instalación en la sala La Comedia en 1962, que desde ese momento se convertirá en base y trinchera de ICTUS, trae consigo exigencias que imponen una organización más compleja. Estos son también los años en que se comienza a fijar un repertorio específico de la mano de las principales figuras de la renovación dramática de posguerra: Harold Pinter, Eugène Ionesco, John Osborne, Shelagh Delaney y Jorge Díaz. La incorporación de nuevos integrantes, entre ellos un grupo de actores profesionales del Teatro Universitario de Concepción en 1965, refuerza el grupo y sistematiza un trabajo de indagación que encuentra en el humor, la sátira y el absurdo las claves precisas para politizar la cotidianidad. En este nuevo contexto cobra también forma la necesidad de consolidar un elenco artístico estable comprometido con un estilo de producción propio y atento a los intereses de sus integrantes.

En 1969 ICTUS cruza las paredes de La Comedia y prueba su fórmula creativa en Televisión Nacional de Chile con el programa “La Manivela”, emitido sin interrupciones hasta 1973. Los requerimientos del ritmo de producción televisiva abre nuevos horizontes. El humor, entendido como un sofisticado instrumento de liberación, se fija como estrategia predilecta y sus efectos se ven ahora multiplicados gracias a la posibilidad de interactuar con audiencias no familiarizadas con al ámbito teatral. A nivel interno, este nuevo formato permitirá consolidar un modo productivo ya insinuado en las obras de fines de esa década: la creación colectiva. En tanto método de trabajo, de invención y puesta en escena, ella se convertirá en una característica estética definitoria de ICTUS.

Tras el Golpe de Estado de septiembre de 1973, la censura y la restricción a los derechos civiles convierten a la sala La Comedia en espacio de resistencia. Las obras de ICTUS comienzan a vocalizar los miedos y esperanzas de una comunidad política que lentamente se rearticula. En respuesta al cerco mediático impuesto por el régimen y gracias a la ayuda de ONGs extranjeras, ICTUS organiza en 1978 una Productora Independiente de Televisión para grabar programas en video que serán difundidos en escuelas, poblaciones, sindicatos y circuitos alternativos con el fin de contrarrestar la propaganda oficialista. Paralelamente, el método de creación colectiva ofrece un valioso espacio de libertad en un entorno autoritario, dando origen a obras emblemáticas como Pedro, Juan y Diego (1976), ¿Cuántos años tiene un día? (1977), Primavera con una esquina rota (1985) y Lo que está en el aire (1986).

El férreo compromiso de los actores y actrices de ICTUS con la recuperación de la democracia y la defensa de los derechos humanos convertirán a la compañía en un referente indiscutido de la escena cultural de la post-dictadura. Sin renunciar a la observación crítica de la realidad y la necesidad de apelar a las problemáticas significativas del entorno, en este nuevo contexto las obras de ICTUS se empeñarán en explorar las contradicciones del nuevo orden democrático y las proyecciones evidentes y sutiles de la experiencia dictatorial sobre el Chile de los consensos.

Reafirmando ese compromiso histórico, ICTUS se apresta a celebrar sus primeros 60 años como una de las compañías más antiguas del continente y donde han trabajado generaciones de artistas conjurados en la inquebrantable promesa de seguir haciendo de este teatro un espacio de libertad. ICTUS 60+